¿Qué posibilidad hay de recuperar las Malvinas?

Por Claudio Chaves | 05/04/2026

Desde 1982 hasta nuestros días el mundo ha cambiado de manera vertiginosa.  Lo que podía ser válido para aquellos años, hoy es prehistoria. Fueron una sucesión de acontecimientos. La caída del comunismo, la desaparición del tercer mundo, el unilateralismo de EE.UU. en los 90, la emergencia de China en los 2000, el lento retroceso norteamericano en lo que hace a  conflictos globales, el enfriamiento de la U.E. el multilateralismo renacido,  el retroceso de los organismos asociados a las Naciones Unidas, el renacimiento de los nacionalismos identitarios y sigue la lista,  pareciera que nada queda en pie de aquella época.   

En las nuevas coordenadas políticas  el presidente Donald Trump procura remozar  la Doctrina Monroe. No queda claro cuál será la profundidad de la actualización y hasta donde quiere llegar. Veremos, puesto que se ha metido en la guerra contra Irán postergando al parecer su interés por América, ese descuido implica un nuevo avance chino.

La decadencia europea y el auge del narcotráfico han alertado a la actual élite Republicana. Veamos.  Respecto de Europa tanto él como el Vicepresidente Vance  han señalado en reiteradas oportunidades la decadencia moral del viejo continente, la cultura woke y la inmigración, sin freno y sin control, y lo que es peor sin obligarlas a ser culturalmente europeas,  han sido señaladas en múltiples ocasiones como uno de los males a corregir. No se ha hecho.  Y el asunto del narcotráfico se ha transformado en un problema gravísimo no solo en lo que hace a la salud de la población, ya que tiene historia como arma contra la sociedad norteamericana.  El hijo del guerrillero Masetti, amigo y compañero del Che, afirma en su libro El Furor y el Delirio: “El rumor del tráfico de drogas relacionado con Cuba se remonta a fines de los años setenta; entre los revolucionarios aquello no chocaba porque era una forma más de hacerle la guerra al imperialismo.” [1] Adicionando al problema de salud otro tan o más grave:   el narco desafía al poder de los Estados Nacionales destruyéndolos desde adentro.

LA DOCTRINA MONROE SU RAZÓN DE SER EN ORIGEN

Cuales han sido   las razones del presidente Monroe, a través de su Secretario de Estado,  Quincy Adams, de publicar aquel famoso escrito de 1823 y hacerlo política de Estado. Europa salía de una guerra que ya duraba muchos años. Derrotado  Bonaparte en 1815 el viejo continente  procuró recomponerse luego de quince años de guerra ininterrumpida. Buscó hacerlo en los términos políticos de los triunfadores, esto es bajo regímenes monárquicos absolutistas, como si la Revolución Francesa jamás hubiera ocurrido. Los vencedores se juramentaron como Santa Alianza,  en el Congreso de Viena, comprometiéndose a aplastar  las ideas liberal-republicanas propias de la revolución de 1789, tanto en Europa como en América. En esta idea  participaron las potencias reaccionarias de aquellos años:  Rusia, Prusia, Austria, Inglaterra, Francia restaurada con Luis XVIII y finalmente España. El primer intento de invasión a nuestro continente para instalar el orden conservador europeo   ocurrió en 1815 cuando Fernando VII envió a América  una flota al mando del general Morillo que recaló en Caracas, ocasionado estragos en aquella región. Con el tiempo lo arreglaría Bolívar.  Mientras tanto aquí en el Río de la Plata,  ante ese clima europeo, se convocó a un Congreso en 1816 que declaró la Independencia. El 6 de julio en sesión secreta habló Belgrano a los Diputados con el objetivo de describir la situación europea que conocía al detalle, allí dijo: El viejo continente ha perdido las esperanzas y el entusiasmo en nosotros desde el momento que caímos en la anarquía y el desorden. No habrá ayuda de allí, sino todo lo contrario. Las ideas han mutado de republicanas a monárquicas, de modo que conviene a nuestras provincias una forma de gobierno monárquica temperada si no queremos sufrir las consecuencias de una invasión de los aliados. La monarquización europea continuó  muchos años más. En este marco debe ser comprendida la declaración del Presidente Monroe siete años después.

LA SANTA ALIANZA

La Santa Alianza se reunió en distintas oportunidades: Aix la Chapelle (1818). Troppau (1820) Leybach 1821, y Verona (1822) en este último se abordó la situación española de permanente inestabilidad. Es que Fernando VII, restaurado en 1814, llegado el año 1820, organizó una poderosa fuerza militar para recuperar América. Para la ocasión recibió el  aliento   del zar Alejandro I de Rusia,  hombre irresistible a cuanta reina y soberana europea se le acercara, incluso el mismísimo Napoleón fue seducido en su momento, sin embargo  nada logró con Fernando VII, un gandul insensible a la belleza.  De manera que no operaron en conjunto. Pero no se sabía   El ejército español se sublevó al mando del general Riego el 1 de enero de 1820 obligando a Fernando a jurar la Constitución de 1812. La Santa Alianza estalló de ira y determinó que Francia se hiciera cargo del problema, esto era poner en caja a los rebeldes españoles. Ante la invasión francesa a España los EE. UU. reaccionaron.

LA DOCTRINA MONROE

Si bien la invasión a España  se realizó para restaurar el absolutismo fernandino el temor  que la intromisión alcanzara a América, según lo estipulado en Verona en 1822, se había generalizado. El éxito de la Santa Alianza en España podía empujar a Francia y a Rusia a buscar colonias en América. Inglaterra esto lo veía muy mal de modo que George Canning, canciller británico, invitó a Monroe a actuar en conjunto, lo que implicaba no solo  los asuntos americanos sino involucrarse en los europeos, aspecto que contradecía el legado de Washington: “La regla fundamental de nuestra conducta con las naciones extranjeras es esta: extender entre ellas nuestras relaciones comerciales, pero mantener con ellas el menor contacto político posible.”  [2]

Monroe, entonces, consultó el asunto con Jefferson y Madison (expresidentes) quienes le aconsejaron que aceptara la propuesta inglesa. Sin embargo fue su Secretario de Estado, Quincy Adams,  quien se opuso a toda acción conjunta con Inglaterra y redactó la declaración atribuida a Monroe. Es extensa de modo que no la citaremos en su totalidad. Antes diremos que los EE.UU. reconocieron la independencia de sud américa  en 1822 enviando representantes a cinco países iberoamericanos, entre ellos, nosotros. Inglaterra lo haría en 1825.       

En orden de aparición, Monroe,  lo primero que se propone es arreglar  es la pretensión Rusa sobre Alaska, y del sur oeste marítimo norteamericano, convocando al Zar a una negociación amistosa, que se alcanzó en 1824. Luego parar las ambiciones españolas de recuperar sus colonias, entre ellas México, en un operativo de pinzas  con el zar que avanzaría a desde Alaska, cortándole la salida al Pacífico a los EE. UU.   finalmente  las intenciones de la Santa Alianza, fundamentalmente Francia, de morder nuevamente  territorios en América habiendo perdido Santo Domingo y la Loussiana, que fue vendida a EE.UU.   por Napoleón para continuar sus guerras en Europa.

Seguidamente y lo más importante de la declaración: “El sistema político de las potencias aliadas es esencialmente diferente del de América. Corresponde a nuestra franqueza y a las relaciones amistosas que existen entre los EE.UU. y aquellas potencias, declarar que consideramos peligrosa para nuestra paz y seguridad toda tentativa de ellas para extender su sistema a una porción cualquiera de este hemisferio. Es imposible que las potencias aliadas puedan extender su sistema político a cualquier parte de uno u otro continente sin poner en peligro nuestra paz y seguridad. La verdadera política de los EE.UU. continúa siendo dejar a las partes entregadas a sí mismas.”[3]

Si se lee con atención y sin prejuicios lo que se observa de aquella declaración es el temor de las autoridades norteamericanas a  la tendencia de la  Santa Alianza a monarquizar todo. Temor a la reacción antidiluviana europea más que a la ocupación territorial. Aunque una no va sin la otra.    

¿QUE QUIERE TRUMP?

Sus críticas al modelo político y cultural europeo lo hacen consecuente con Monroe. El woquismo imperante en Europa no es la modernidad es la manifestación palmaria del atraso,  como el monarquismo en el siglo XIX. El signo de la bestia, la decadencia.

Si Trump está dispuesto a romper con Europa, se verá, en el momento de la redacción  del presente artículo (abril de 2026)  Trump le ha planteado varias cuestiones  a Europa y a la OTAN. Enojo por no sostener económicamente a la Alianza del Atlántico Norte y además no contribuir a despejar el estrecho de Ormuz clausurado por Irán como respuesta a la guerra de Israel y los EE.UU   Varios países europeos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y España han manifestado que esa no es su guerra por lo tanto no hay ayuda. Trump le ha enrostrado al viejo continente el apoyo norteamericano en la Primera y Segunda Guerra mundial. Las cosas están sumamente tirantes. Si bien se mira y de ser cierta la resurrección de la Doctrina Monroe, Estados Unidos debiera refugiarse en su continente y dejar que Europa se arregla con sus fuerzas. Mientras tanto es la oportunidad de que Argentina encuentre a los  EE.UU. de nuestro lado y a  Inglaterra del otro, como con  Quincy Adams. Quizás haya una brecha y  suceda una oportunidad. Frente a la nada no es poco esta perspectiva. Milei  a partir de  su vínculo con Trump o el que lo suceda podría intentarlo. Es tan solo una idea. De hacerlo tendría que ser rápido por aquello de que nada es para siempre. 

EL PERONISMO DEBIERA ACEPTAR LA IDEA

El peronismo en cualquiera de sus variantes debería aceptar si tiene en cuenta que siendo Presidente, el general Perón, como ya lo hemos señalado,  en enero de 1974 y en el marco de una nueva Resolución de Naciones Unidas,  la 3160,   el viejo General habría aceptado una oferta de condominio sobre la soberanía de las Islas. No hay documentación. Sin embargo algo debió haber pasado porque el informe Franks y esto sí es cierto (realizado por los Servicio de Inteligencia Británicos) hace mención, volvemos a escribirlo  “Hacia fines de 1973 se pensó que la actitud argentina se estaba endureciendo, y por vez primera había señales de que el gobierno argentino del presidente Perón podría estar preparando planes de contingencia para la ocupación de las islas” (Franks)  “Ante los riesgos de una acción económica y militar contra las islas, se debía discutir con el gobernador de las  Malvinas la probable reacción de los isleños ante la posibilidad de condominio como alternativa a una transferencia de la soberanía. El gobernador y el embajador británico en Buenos Aires opinaron que la idea era plausible. Perón habría aceptado el condominio pero fue Inglaterra quien se echó atrás. Antes de que esto pudiera concretarse, las elecciones generales de marzo de 1974 llevaron a un cambio de gobierno. Asumió un gobierno laborista. Se iniciaron conversaciones con el gobierno   argentino, pero, ante la continua negativa de los isleños se decidió que no tendría sentido continuar de lo que se informó en agosto de 1974 al gobierno argentino.” (Franks)  El mismo informe dice que la única manera de parar toda acción belicosa consistía en hacernos creer que las negociaciones continuaban. 

El informe Rattembach,  no dice nada al respecto. Inglaterra advierte la disposición de Perón, Rattembach y Sanchez de Bustamante lo ignoran. Es raro. Sea como fuere se abre una posibilidad de plantear a los EE UU que  América sea para los americanos.  Y proteger en conjunto el mar argentino depredado por chinos y europeos. Y de ser posible  hacer real lo que el Subsecretario de Estado Enders negó en su momento.