El Real de a Ocho 1776 – La moneda de la independencia

Por elrealdeaocho.com | 12/07/2026

En 1777 todo se veía perdido…

… el general George Washington, comandante de las 13 colonias que se alzaron contra Inglaterra, estaba en gran desventaja. Trataba de expulsar a los ingleses con soldados hambrientos, sin zapatos y sin armas. Resistieron ese duro invierno acampados en Valley Forge, a unas 20 millas al norte de Filadelfia.  En primavera, una cuarta parte de los soldados había muerto por hambre, insolación y males como la viruela, la malaria y la fiebre tifoidea.  “Estoy seguro de que las tropas nunca podrán hacer lo que el pueblo espera y cumplir con sus deberes”, escribió Washington con desespero en una carta al estado de Nuevo Hampshire en 1777 solicitando apoyo.   “Si logramos salvarnos, será gracias a los hispanos y los franceses”, escribió Alexander Hamilton al Congreso de Filadelfia. Pero Francia tenía sus propios problemas. Su General, Comte de Rochambeau, no tenía fondos ni para pagar a sus tropas en suelo americano.  Solo quedaba una opción, escribir a la “Llave del Nuevo Mundo”, a las autoridades españolas en La Habana. Francisco de Saavedra, el comisionado de Carlos III en Cuba, autorizó el préstamo de 1 millón de Reales de a Ocho, también conocidos como Pesos Hispanos. El dinero se reunió en 48 horas y se envió desde el puerto de La Habana el 17 de agosto en la fragata Aigrette. 

Real de a Ocho 1776

La moneda de la Independencia

La mayor parte de los Reales de a Ocho se acuñaron en la Ceca de México, la primera casa de la moneda en toda América, descrita en 1803 por Alexander von Humbolt  como “la más grande y rica del mundo”. Contaba con más de 400 trabajadores, entre obreros, grabadores y personal administrativo.  

 El “casi siempre calmado Washington” no pudo ocultar su gran felicidad al ver las monedas, y “fue visto por Rochambeau agitando su sombrero hacia mí, en un gesto de mucha alegría”, relató el historiador Richard M. Ketchum. 

Joe Biden: “No hubiéramos sido un país independiente sin vosotros”

En los años siguientes, se enviaron más de 16 millones de Pesos Hispanos extras como “Donativo Universal”, una colecta organizada por el Virrey de Nueva España, Martín de Mayorga. Blancos, mulatos, indígenas, nobles, comerciantes, curas, todos aportaron a la primera gran revolución del Siglo XVIII. 

El apoyo hispano comenzó a principios de 1775, con el envío de 300 mosquetes con bayonetas y más de 600 pistolas desde Bilbao. En 1780 llegaron más de 11.000 soldados para luchar contra los británicos en Florida, La Luisiana y el Caribe. Además, miles de soldados y marineros hispanos nacidos en Europa y América, dieron su vida por la nueva nación. Hacia el final de la guerra, los países del Imperio Hispano, habían aportado el equivalente a 3 billones de dólares actuales en armas, medicinas, mantas y uniformes. 

El apoyo hispano a la libertad de Estados Unidos fue clave y sigue siendo reconocido hasta hoy.  El 18 de diciembre de 2014, Barack Obama nombró a Bernardo de Gálvez ciudadano honorario de EE.UU., el honor más alto que concede el país a extranjeros.  También fue reconocido el 28 de junio de 2022, cuando el presidente Joe Biden agradeció al Rey Felipe VI, durante su estancia en España, el papel jugado por Imperio Hispano en la Guerra contra los británicos, “No hubiéramos sido un país independiente sin vosotros”. 

La primera moneda global

El Real de a Ocho no sólo financió la revolución americana. También fue la divisa de la primera globalización. Durante más de 300 años dominó el comercio internacional, siendo la primera moneda aceptada por todos los comerciantes del mundo: desde vendedores de especias en la India hasta navegantes en Cartagena de Indias y cafés en Madrid.  

Se acuñaba, entre otras, con la plata de Zacatecas (México) o de las minas de Potosí (Bolivia), y viajaba por Manila, la Ruta de la Seda, China, Europa, y por todo América. 

Se estima que el 50% de todo el dinero en circulación en el mundo en el siglo XVIII eran Reales de a Ocho

Durante más de 70 años fue la moneda oficial en Estados Unidos, donde era conocido como Spanish dollar. También lo fue en casi todos los países del imperio hispano como España, México, Perú, Bolivia, Argentina… hasta el siglo XIX.

Muchas monedas actuales de todo el mundo tienen su inspiración en el Peso Hispano, desde el yuan chino hasta el dólar estadounidense. Una teoría muy extendida atribuye el origen del símbolo del dólar a las bandas y columnas de Hércules que aparecen en el escudo presente en el reverso de los Reales de a Ocho.  En particular, en los acuñados desde principios de la década de 1730 hasta finales de la década de 1770 en las Cecas de México, Potosí, Lima, Bogotá, y Santiago de Chile.